Nexus Viajes * Conexión mágica en la Cuesta del Lipán. / Visitar Purmamarca es un clásico para todos los turistas que van por primera vez y para aquellos enamorados que quieran repetir la experiencia. La Cuesta del Lipán, ubicada en Jujuy, es el camino que une a Purmamarca con Salinas Grandes. Tres sitios en donde la flora y la fauna se conjugan en una serie de paisajes difíciles de olvidar. Menú

Nuestro sueño es que cumplas los tuyos...

Conexión mágica en la Cuesta del Lipán.

Visitar Purmamarca es un clásico para todos los turistas que van por primera vez y para aquellos enamorados que quieran repetir la experiencia. La Cuesta del Lipán, ubicada en Jujuy, es el camino que une a Purmamarca con Salinas Grandes. Tres sitios en donde la flora y la fauna se conjugan en una serie de paisajes difíciles de olvidar.

Conexión mágica en la Cuesta del Lipán.

La Cuesta del Lipán, ubicada en Jujuy, es el camino que une a Purmamarca con Salinas Grandes. Tres sitios en donde la flora y la fauna se conjugan en una serie de paisajes difíciles de olvidar. 

Visitar Purmamarca es un clásico para todos los turistas que van por primera vez y para aquellos enamorados que quieran repetir la experiencia de quedarse maravillados por la imponencia del Cerro de los Siete Colores, su gente, sus artesanías y sus deliciosos platos regionales que se pueden degustar en algún puesto callejo o en los restaurantes que se encuentran en el destino.

Saliendo de esta localidad, la magia asciende hacia la los 2192 msnm hasta los 4170 msnm en el Abra de Potrerillos. Este tramo de 17 kilómetros es denominado como La Cuesta del Lipán, una ruta zigzagueante que regala increíbles vistas a sus visitantes. 

La cuesta asciende  por un tramo de la Ruta Nacional 52, que a su vez integra el llamado eje Capricornio,  parte del corredor bioceánico del Mercosur. En resumen, la cuesta del Lipán empalma la Ruta Nacional 9 al Este y la ex-Ruta Nacional 40 (actualmente Ruta 1V40) al Oeste.

En el camino se mezclan los verdes con las tonalidades amarillas y en medio de ese imponente paisaje es posible ver algunos cóndores que merodean la zona en busca de comida. 

A esta altura, los oídos suelen estar tapados y la boca seca, por lo que se recomienda tomar agua y mascar algunas hojas de coca para contrarrestar los efectos del apunamiento. 

Cuando se llega al punto máximo, es recomendable parar para apreciar el paisaje y contemplar todo el camino dejado. En este lugar también se pueden encontrar artesanías que los lugareños realizan con materia prima del lugar. 

Luego el camino va en descenso y a pocos kilómetros, es posible divisar a las Salinas Grandes, las cuales abarcan 12 mil hectáreas. Su blanco lecho de sal está a 3.400 metros de altura en la Puna de Jujuy y Salta.

Las salinas forman un vasto horizonte blanco teñido de diferentes matices por el sol y allí todavía se observan antiguas técnicas de extracción de sal. Una de las recomendaciones es que se haga una parada en pleno atardecer para poder contemplar un paisaje impactante con un cielo de color azul muy profundo y con un sol que enceguece. 

De todas formas,  en cualquier momento del día se puede visitar, aunque se recomienda, ya sea en verano o invierno, usar anteojos de sol, protector solar y un cobertor en la cabeza para evitar la insolación. En este sitio se puede ver a los obreros de la sal trabajando y además se pueden adquirir algunas piezas de artesanías que se realizan en el lugar.  También, el majestuoso paisaje se presta para que los más creativos se tomen fotos divertidas en diferentes dimensiones. 

Para conocer el origen de las Salinas Grandes, el cual es el tercer salar más grande de Sudamérica, hay que remontarse a 5 y 10 millones de años atrás, cuando la cuenca se cubrió por completo de agua proveniente de un volcán. La lenta evaporación de este líquido y sus componentes es lo que dio posterior forma a este salar que posee una costra cuyo espesor promedio es de 30 centímetros y resiste el peso de vehículos hasta camiones medios.